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Mar 20 2021

CONCURSO DE MICRORRELATOS DE TEMA MITOLÓGICO

Los Departamentos de Latín y Griego de varios institutos de Ávila y provincia han convocado un certamen de microrrelatos intercentros en el que varios alumnos del Jorge Santayana han resultado galardonados.

2º ESO

PRIMER PREMIO: Asclepio, dios de la enfermería de Miguel Gómez (2º ESO D)

Un día Asclepio, el dios de la enfermería, estaba observando desde el Olimpo con un gran catalejo a sus serpientes, que solían recorrer el mundo en busca de comida. Al final pararon en China a comer sus más deseados manjares: los murciélagos. Día tras día iban allí a comer y un humano las vio y pensó en comer los murciélagos. Tras descubrir que estaban muy ricos, se lo dijo a la gente y empezaron a comerlos sin parar. Las serpientes no se podían alimentar y se lo dijeron a Asclepio, el cual para vengarse implantó un virus mortal en los murciélagos para que sólo las serpientes se los pudieran comer. Ese virus se llamó Covid 19 haciendo honor a sus dos serpientes: Corita y Viduda.

TERCER PREMIO: DJ Apol de Claudia Martín de (2º ESO D)

Apolo era el Dios de la música, la danza… pero su verdadera pasión era ser Dj, y se hacía llamar Dj Apol. Con motivo del comienzo del verano, propuso montar una fiesta a la cual estaban invitados todos los habitantes de Creta y en la que él sería el artista principal.

La noche de la fiesta por fin llegó y acudió muchísima gente. Fue todo un éxito. Al principio tocaron otros djs, hasta que por fin llegó el turno de Apolo y todo el mundo enloqueció. Había un bar en el cual servían alcohol, la gente empezó a beber mucho, y aquello se empezó a descontrolar de tal manera que la gente se empezó a pelear por tonterías. Zeus, que había acudido también y lo estaba viendo todo, decidió intervenir y parar todo aquello con la ayuda de Apolo, que vio su fiesta truncada por culpa del alcohol.

4º ESO

PRIMER PREMIO: Lo que trajo la tormenta de Isabel García Gutiérrez (4º C).

Una noche de tormenta arrastró a dos extranjeros con aires divinos, hasta los muros del viejo hostal de mis abuelos. Uno de ellos llevaba una camiseta del Rayo y el otro unas deportivas con las que parecía que volaba. 

Mi abuelo sacó el mejor vino de la bodega y agasajó a los invitados.  El vino les hizo hablar y el de la nariz aguileña confesó sus planes… ¡Pretendían cometer un atentado! Habían pensado sepultar la ciudad, soltando las compuertas de la presa. El viejo hostal se salvaría, pues contemplaba la historia desde lo alto de la colina.

Mis abuelos vivían de manera humilde y gracias a su hospitalidad obtuvieron un deseo divino.  Al final de sus días, sobre sus tumbas, plantarían dos árboles de la robustez de un roble y la nobleza de un tilo, que entrelazarían sus ramas para siempre…  

SEGUNDO PREMIO: El cambio de Cristina Martín Martín (4º C).

Se pasaba las horas elaborando trabajos en esquinas, casas abandonadas, muebles antiguos y muchos otros lugares. Sin embargo, ya nadie era capaz de apreciar su arte ni mucho menos su esfuerzo como hacían antes, simplemente se limitaban a limpiarlo y a maldecirla. No se terminaba de acostumbrar, pues estaba segura de que sus elaboraciones eran buenas.

No le quedaba más remedio que aceptar la nueva situación. Las telarañas nunca le habían gustado a la gente y, aunque no le entusiasmara tener que tejer eso, era consciente de que sería araña para siempre.

 

El microrrelato Selfie, presentado por la alumna Julia Mateos (1º Bachillerato C), ha obtenido una Mención Especial por su tratamiento del tema del narcisismo y las redes sociales.

Su nombre era Narciso. A primera vista era un chico sencillo e inteligente, pero ni él mismo sabía que su adicción a las redes y su manía de aparentar lo que no era, le llevaría a la perdición.

Era una tarde de verano en la cual decidió escalar una de las más altas montañas de la villa. Él sabía que necesitaba hacer esto para evadirse de sus problemas e incluso de sí mismo, sin embargo, esto no es lo que aparentaban las fotos.

Hacía dos minutos que había llegado a la cima de la montaña, cuando decidió publicar su falsa felicidad, en vez de disfrutar el momento y pensar en sí mismo. Cuando se dispuso a hacer la foto, vio su cara reflejada en el agua de un pequeño charco, sin filtros, sin mentiras. Inmediatamente, su pie tropezó cayendo por el precipicio y en ese mismo instante, se dio cuenta de que su vida valía más que su mentira.

 

La entrega de premios, en la que colabora el AMPA de nuestro centro, se realizará el día 21 de abril.

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