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Oct 20 2015

Reflexión

Querido lector:
No sé si alguna vez te has parado a pensar en la cantidad de prejuicios que hay hoy en día.

La mayor parte de la gente, al ver a una persona durmiendo en un banco del parque, comienza a imaginar el motivo por el que dicha persona duerme ahí: “¿Le habrán echado de su casa? ¿Se la habrán embargado? ¿Y si es alcohólico? O toxicómano. ¿Será un delincuente? ¿Tendrá problemas psicológicos?”. Tras estas preguntas que se les vienen a la mente, he observado que hay cuatro sensaciones muy frecuentes: el miedo, la pena, la indignación (ya sea por lo injusto que es que alguien tenga que dterencontrarse en esa situación o por lo feo que queda una persona durmiendo en un parque tan bonito), e indiferencia. Dependiendo de cada persona, se tiene una sensación u otra, o incluso varias a la vez.

Y no tiene por qué tratarse de alguien que duerme en el parque. Mucha gente trata mal a personas con gustos diferentes a los suyos propios. Por ejemplo, hay gente que piensa que si vistes de negro, escuchas heavy metal o llevas piercings eres un gamberro; o que si utilizas ropa holgada, llevas rastas o escuchas reagge eres un drogadicto. Incluso hay gente que se ríe de los que estudian, de los que ven Anime, de los que escuchan música diferente, de los que creen en cosas en las que cree poca gente, o simplemente de los que tienen un color de piel diferente al nuestro.

Querido lector, está en tus manos prejuzgar a personas que, gustos aparte, son iguales que tú. Tú decides.

María Garcinuño Garrosa.  4º de ESO

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