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Nov 30 2015

SOBREIMPRESIONES

Estamos desbordados. La información nos asedia hasta la rendición. Los medios de comunicación, fieles a su cometido, destapan las crudas realidades del mundo, revelan los sucesos más destacados, o más impactantes o de mayor influencia en nuestras vidas. Precisamos estar bien avisados. Pero la saturación inmuniza y el hábito devalúa. Al final vemos, escuchamos, asentimos. Y perdemos capacidad de asombro.

Reunir un número determinado de materiales relacionados con alguien o algo, agruparlo en secciones según su mayor vínculo de unión y emplazarlo de una manera tan razonable que su hilo narrativo se perciba con claridad, parece fácil. Pero no lo es. A veces las piezas disponibles son escasas, o marginales o poco ilustrativas; la selección se torna confusa o muy comprometida; la ubicación es indigna o el mobiliario inadecuado.

A pesar de todo, y sin olvidar estas premisas, el IES “Jorge Santayana” de Ávila ha organizado recientemente una exposición denominada Teresa de Jesús: impresiones, con el objetivo de aproximar fundamentalmente a toda la comunidad educativa del centro los aspectos más destacados de este asombroso personaje histórico a través de libros e imágenes, en consideración al quinto centenario de su nacimiento (Ávila, 1515); y, de paso, celebrar también los veinte cursos que ha cumplido nuestro centro. Con acierto, los organizadores fueron conscientes desde un principio de la imposibilidad de abarcar la inabarcable producción bibliográfica e iconográfica teresianista, extendida, además, a otros campos como la música o la cinematografía. Quizá por ello, ante tal desequilibrio, optaron por reducir al máximo el contenido expositivo en aras de una mayor lucidez informativa bien intencionada. Poco pero ejemplar; diverso y sin embargo selecto.

Básicamente ha querido mostrar a la Santa en sus principales facetas de mujer, religiosa, autora, maestra, protagonista literaria, recurso turístico o patrona. Para eso ha recurrido al marco histórico de su vida, su linaje, lo escrito por ella y sobre ella, su formación, sus lecturas, su santidad, su lenguaje, sus fundaciones, el tratamiento y evolución de su imagen a través de los tiempos; sus homenajes festivos, religiosos, literarios o musicales; estudios sobre la utilización simbólica de su figura, sus experiencias místicas o su labor reformadora.

El hecho de contar con material aportado exclusivamente por profesores del Instituto ha limitado, quizá, el alarde técnico o la presencia de un mayor número de obras singulares. Tampoco se trataba de eso. Pero tampoco han faltado inclusiones especiales o esenciales. En efecto, las muestras habidas alrededor de este centenario han exhibido obras maestras -y menos maestras- de pintura, escultura, orfebrería, etc., o manuscritos e impresos de cierta relevancia; en ninguna aparecían los grabados ni las revistas ni los folletos aquí expuestos, ni, menos aún, la receta de las yemas de Santa Teresa, por poner un ejemplo. Algunos de los libros sí: el original del libro de su vida, con prólogo de Fray Luis de León (1588); o la biografía de la Santa preparada por Vicente de la Fuente e ilustrada con simpáticas cromolitografías (1882); o la escrita por Bonifacio Moral para uso del pueblo (1884). Sin embargo, la mayor parte de las ediciones instaladas en las vitrinas de nuestro Instituto probablemente no hubieran realzado o aportado más a esas otras muestras llamadas a transitar distancias más largas mientras que aquí han supuesto las piedras miliarias de un recorrido más breve pero, sin duda, no menos interesante ni intenso. Por eso han estado presentes estudios señeros como Tiempo y vida de Santa Teresa (1977); los ensayos sobre su arte literario publicados por García de la Concha (1978); las indagaciones sobre su familia en América realizadas por Pólit (1905); o el fundamental análisis de Teófanes Egido (1986) sobre su linaje judeoconverso.

Haber contado, por ejemplo, con las primeras ediciones de La Vierge d’Ávila (Sainte-Thérèse) escrita por Catulle Mendès en 1906, de las Estampas carmelitas de Eduardo Marquina (1933), o de la Vida de la Santa traducida al portugués (1720) ha elevado el valor del conjunto y, a la vez, ha reforzado la pretensión ilustradora de la muestra. Además, hemos podido presentar diversas publicaciones producidas en nuestra ciudad, muchas de ellas para los abulenses en particular, no por locales menos apreciables. Desde páginas de El Diario de Ávila hasta homenajes de la Academia de Intendencia, pasando por las ilustraciones de Veredas o de Sánchez Merino, o los programas de fiestas patronales. E incluso aportaciones personales de algunos profesores del “Santayana”, como el artículo de María Ángeles Valencia sobre Lecturas interesadas o los carteles anunciadores del evento, dibujados con tanta profesionalidad como cariño por José Antonio Navarro.

En cifras: 46 libros originales (desde 1627 a 2015), 4 libros facsimilares, 6 publicaciones periódicas (una facsímil), 6 folletos, 4 grabados (de 1776, 1855, 1870 y 1970), 4 sobres con su correspondiente sello de primer día, 4 postales, 1 pirámide de papel, 2 relieves de bronce, 1 carpeta de disco de vinilo y 3 reproducciones de carteles cinematográficos. A los que habría que sumar cuatro paneles explicativos.

Ciertamente, ha habido poca divulgación de la exposición entre los padres de alumnos y parte del profesorado. Quizá se podrían haber planteado mejor las visitas a la misma, con preparaciones previas o revisiones posteriores. A veces pesaba el desinterés. Pero nunca ha faltado la ilusión, el trabajo o la colaboración. Y, sinceramente, creo que los objetivos propuestos se han cumplido. Ya se sabe que querer es ponerse (y exponerse).

José María Herráez Hernández

Comité organizador, carteles anunciadores* y textos de paneles explicativos:
José Antonio Bernaldo de Quirós
Luis Chía
José María Herráez
José Antonio Navarro*
Fernando Nieto
Gustavo Nieto
José Ignacio Piera

El material expuesto ha sido cedido por:
José Antonio Bernaldo de Quirós
José María Herráez
Florencia Martín
José Ignacio Piera
Ana I. Rodríguez
Ana I. Velázquez

Instalación y montaje:
Miguel Álvarez
Carlos Jiménez

Gratitud especial:
Carmen López (Archivo Histórico Provincial de Ávila)

 

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