“Al ser mi primer viaje, estuve bastante nervioso ya que nunca subí en avión ni salí de España, estaba bastante emocionado y con ganas. Fueron seis días de inmersión, y la verdad, han sido los mejores días que he pasado hasta ahora. Lo pasé mal en el comienzo del vuelvo, pero al rato te acostumbras.
El primer día terminas bastante cansado, ya que fueron muchas horas de viaje y de andar.
Llegamos a Irlanda, un país bastante bonito. A mí, junto a mi amigo Antonio, nos tocó vivir más alejados de la zona de encuentro común, junto a seis personas más, y sinceramente, hemos tenido suerte, ya que nos pasaron bastantes cosas raras pero que al final, nos hizo disfrutarlo más.
El encargado de la inmersión fue Michael, un señor bastante enrollado y con humor, muy majo.
La semana se basó en visitar los lugares más emblemáticos de Dublín: museos, The Temple Bar, Phoenix Park, Howth (un pueblo costero de Dublín)… etc.
Tuvimos que usar bastante el transporte, ya que Dublín es una ciudad enorme, teníamos una tarjeta con la que servía para el tren, el metro, el bus…
Fue bastante interesante y divertido, aún más sabiendo que estás en otro país, con distintas culturas, costumbres…
Antonio y yo tuvimos la suerte de que nos tocara una buena host family, los padres se portaron genial, fueron amables y trataron de hacernos sentir lo más cómodo posible. Los horarios eran bastante distintos: desayunábamos sobre las 07:00, comíamos sobre las 12:00 (nuestra familia nos daba una bolsita con un sándwich, un bollo, una bolsa de patatas y un plátano), y volvíamos a casa a las 17:00 para la cena.
Los precios realmente no son tan caros, en algunas más caro que en España pero en otras más barato; solíamos comprar comida en el Tesco, más o menos como el Mercadona de España, pero irlandés.
Normalmente después de la cena salíamos, ya sea para ir a dar una vuelta a un centro comercial o visitar la zona.
Eso sí, había que tener cuidado con algunas personas que viven allí, pero no es algo de lo que te tengas que preocupar, de ahí sacamos algunas anécdotas. A pesar de ello, allí la gente es bastante educada y respetuosa, no les gusta el ruido y hay que respetar su espacio siempre.
Es una experiencia única, disfrutas con tus amigos y conoces a gente nueva o simplemente empiezas a hablarte con la gente que antes no. No se olvida de un día para otro y además de ayudarte a aprender inglés y ver cómo funciona en la vida real y en las situaciones con personas que hablan inglés, te ayuda a ser un poco independiente, ya sea por las maletas, seguir horarios, documentaciones…
Es una experiencia que la recomendaría sin duda alguna, no hubo problemas a lo largo de la semana y todo funcionó correctamente.
Al final del viaje, cuesta un poco volver a la rutina de siempre, pero te quedas con un buen recuerdo.”
MIKAEL LÓPEZ NIETO, 3ºESO A
“Este viaje sin duda ha sido una gran experiencia que pocos alumnos y profesores olvidarán.
Hemos conocido la cultura de allí, visitado lugares muy importantes como el Trinity College, Phoenix Park viendo ciervos, calles importantes de Dublín, por ejemplo, The Temple Bar, Saint Patrick’s park, pueblos de alrededor como Howth con sus preciosos acantilados, Bray un precioso pueblo costero, Dún Laoghaire… Hemos visitado museos muy interesantes que nos cuenta la historia de Irlanda, esculturas famosas como la de Molly Malone, Oscar Wilde y James Joyce, vimos cisnes y muchísimas cosas más.
Otra experiencia increíble era irse con las familias donde ocurrían anécdotas increíbles, la nuestra (mi compañera y yo) nos trató muy bien y estaban pendientes de nosotras. Lo volvería a repetir sin duda.”
JULIA ORTIZ JIMÉNEZ, 3ºESO B










Anímate a comentar. Ya lo hicieron…